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Cómo superar el miedo a hablar en público

Cómo superar el miedo a hablar en público

Muchas personas se ponen tan nerviosas al hablar en público que tratan de evitar estas situaciones. Pueden ser intervenciones largas, como una conferencia o una clase, o más cortas, como exponer un proyecto en el trabajo, recoger un premio o hacer un brindis. El hecho es que, en un momento u otro de la vida, necesitaremos hablar en público y tener miedo resulta un problema. Conocer algunas técnicas para hablar en público nos dará seguridad y nos ayudará a tranquilizarnos.

La comunicación en público es como un espectáculo. El público quiere entretenerse, por eso quiere una sesión amena. La necesidad de entretenimiento es superior a la de informarse. Si se aburre, acabará desconectando. Por eso la brevedad es un don. No hay que exceder el tiempo que nos han concedido para exponer. Si lo hacemos, el público se cansará y se quedará sólo con la sensación de pesadez: «Muy interesante, pero demasiado largo».

 

 

SABER ESTAR

La regla de oro a la hora de hablar en público es la naturalidad, ser uno mismo. Estaremos más tranquilos y el público percibirá autenticidad si hablamos de un tema que dominamos o de una experiencia que hemos vivido.

Si la situación lo permite conviene estar de pie, que nos podamos mover y se nos vea de cuerpo entero. Debemos eliminar las barreras físicas entre nosotros y el auditorio. Las manos deben estar tan libres como sea posible. Podemos llevar unas fichas con el guión en una mano o un bolígrafo, si nos hace falta tener algo. Lo que no es nada recomendable es ponerse las manos en los bolsillos, la espalda o cruzar los brazos. Daríamos una imagen de rigidez y tensión.

No es aconsejable aprenderse el discurso de memoria. Es necesario que nos preparemos un guión con los puntos principales que queramos tratar. Podremos tenerlo en la mano o dejarlo sobre la mesa. Si llevamos el texto tal como lo queremos decir, tenderemos a leer, perdiendo naturalidad. El público incluso puede dudar de si lo que estamos leyendo realmente lo pensamos o nos lo han escrito. Además, mientras leemos, perdemos contacto visual con el público. Conviene llevar anotados en el guión los ejemplos y anécdotas que ilustrarán nuestra exposición. Nos ayudarán a retomar el hilo si en un momento de nerviosismo nos quedamos en blanco.

 

ESTRUCTURA

En una exposición oral podemos desarrollar como máximo tres conceptos. Es un error querer explicar muchas cosas en poco tiempo. Es mejor desarrollar bien un solo punto que exponer diez de forma rápida y superficial. Queremos que el auditorio se lleve ideas claras, no que piense que somos muy sabios pero no entienda nada.
La estructura del discurso debe ser como la de una narración: introducción, nudo y desenlace. En la introducción nos presentaremos brevemente nosotros y el tema que expondremos. Para captar la atención del auditorio podemos explicar cómo les afecta a ellos el tema, relacionarlo con ellos. A continuación pasamos a desarrollar el contenido. Esta es la parte más extensa de la intervención. Por último, haremos un breve resumen de los principales conceptos tratados. Es decir, empezamos diciendo qué explicaremos, luego lo explicamos y, por último, resumimos lo que hemos explicado.

 

ENSAYAR EN PRIVADO

¿Y cómo podemos ponernos ante el público si de sólo pensar en ello nos tiemblan las manos y la voz, comenzamos a sudar y se nos queda la mente en blanco? Ensayaremos con el guión primero ante el espejo. Si no lo hemos hecho nunca, es probable que nos cojan ganas de reír y que nos dé vergüenza hacerlo. No pasa nada, seguimos. Cuando nos hayamos acostumbrado a hablar en voz alta solos es hora de incorporar un poco de audiencia. Se lo podemos pedir a personas de confianza; familiares o amigos. Así también nos podrán dar su opinión y consejos para mejorar nuestro discurso.
Del mismo modo que sólo podemos superar el miedo a nadar metiéndonos en el agua, superaremos el miedo a hablar en público cuando nos atrevemos a hacerlo. Se trata de irse acostumbrando a hablar delante de otras personas. Eso sí, hay que estar dispuestos a hacerlo con nervios las primeras veces, hasta que comprobemos que no es tan grave como pensábamos y nos acostumbremos a vivir esta situación.

Ser valiente no significa no tener miedo, sino actuar a pesar del miedo.

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2 comentarios en “Cómo superar el miedo a hablar en público”

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